Las madres harán la próxima revolución

 Hasta el presente las revoluciones han tenido diversos antecedentes, variados participantes y protagonistas, se basaron en diferentes ideas e ideales, pero lo que nunca ocurrió y será lo próximo que ocurrirá, es que la revolución la encabecen las madres y lo hagan por la más simple y biológica de las causas, para salvaguardar a sus hijos. Se está ante el clímax de la mala vida de los hijos soportable para una madre. Estamos al borde de que la sustentabilidad de la vida de los hijos sólo sea posible si están con las madres y eso, a las madres, no les parece biológicamente aceptable. Más allá de su instinto de protección que las lleva a estar bien cuando sus hijos están junto a ella, está el instinto más inmanente de saber que sus hijos deben poder valerse por sí mismos dado que ellas no son inmortales. Es cuestión de tiempo para que las madres se rebelen contra el sistema que impide a sus hijos tener un horizonte de vida digna en todo el tiempo en que vivan, que incluye todo ese gr...

Día 23. Lo normal y correcto.

La discrepancia, la diferencia, lo contrario, lo inverso, el antónimo, no existen. Son una simple reacción, que a su vez pueden ser la acción.
Quien discrepa con una idea lo hace en función de ésta, pero lo hace sosteniendo otra idea, que bien pudo haber sido la idea que causó la aparición de aquella primera idea indicada y que se convertiría entonces en la discrepancia, o sea la reacción.
El antónimo lo es sólo en función de su antónimo o no sería antónimo de nada sino simplemente una palabra cualquiera, a la que, paradógicamente, se puede señalar como antónimo de aquella palabra original, que se convierte en antónimo de su antónimo. Sin embargo ninguna de las dos tiene la potestad de ser la palabra original o normal, como tampoco el antónimo o contraria de la otra.
No existen las diferencias ni los contrarios sin sus originales y nadie puede darle la calidad de original a nada, convirtiéndose todo en temporales contradicciones relativas o contraposiciones de semejanzas. No hay inverso o reverso sin lo recto, ordenado o anverso, pero nadie puede asegurar cuál es cuál.
Convencionalmente el negro es lo contrario del blanco pero claramente éste es lo contrario del negro, entonces cómo podemos afirmar cuál es el término original o normal y cuál el contrario.
Con las ideas pasa lo mismo. Nadie está en condiciones de pretender ser original con una idea ni adoptarla como lo normal mandando al resto de las ideas al destino de lo contradictorio o anormal.
Quien se acerca a la normalidad está desdeñando la posibilidad de evolucionar.

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