SINGULARIDAD, LO CONTRARIO DE INDIVIDUALISMO

Si existieran seres extraterrestres y lograran verme desde fuera del planeta tierra, sería para ellos un terrícola, es decir, uno de los muchos terrícolas, pero no sería yo en tanto individuo al que verían. Si un terrícola pudiera verme desde cualquier punto del planeta, sería para ellos un latinoamericano, es decir, uno de los muchos que viven en esta zona del planeta, pero aún no sería yo como individuo al que verían. Si un latinoamericano pudiera verme desde cualquier país que la integra, para ellos sería un argentino, es decir, uno de los muchos que viven en este país, pero no sería yo en tanto persona individual al que verían. Si un argentino me pudiera ver, para él sería un mendociono porque vivo en esta provincia, pero aún no sería yo al que vería. Si un mendocino pudiera verme, para él yo sería un maipucino, dado que ahí vivo. No sería al individuo sino al miembro de un grupo que vive en ese lugar. Para un maipucino, si pudiera verme, vería que soy alguien que vive en el barrio...

Día 23. Lo normal y correcto.

La discrepancia, la diferencia, lo contrario, lo inverso, el antónimo, no existen. Son una simple reacción, que a su vez pueden ser la acción.
Quien discrepa con una idea lo hace en función de ésta, pero lo hace sosteniendo otra idea, que bien pudo haber sido la idea que causó la aparición de aquella primera idea indicada y que se convertiría entonces en la discrepancia, o sea la reacción.
El antónimo lo es sólo en función de su antónimo o no sería antónimo de nada sino simplemente una palabra cualquiera, a la que, paradógicamente, se puede señalar como antónimo de aquella palabra original, que se convierte en antónimo de su antónimo. Sin embargo ninguna de las dos tiene la potestad de ser la palabra original o normal, como tampoco el antónimo o contraria de la otra.
No existen las diferencias ni los contrarios sin sus originales y nadie puede darle la calidad de original a nada, convirtiéndose todo en temporales contradicciones relativas o contraposiciones de semejanzas. No hay inverso o reverso sin lo recto, ordenado o anverso, pero nadie puede asegurar cuál es cuál.
Convencionalmente el negro es lo contrario del blanco pero claramente éste es lo contrario del negro, entonces cómo podemos afirmar cuál es el término original o normal y cuál el contrario.
Con las ideas pasa lo mismo. Nadie está en condiciones de pretender ser original con una idea ni adoptarla como lo normal mandando al resto de las ideas al destino de lo contradictorio o anormal.
Quien se acerca a la normalidad está desdeñando la posibilidad de evolucionar.

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