BIG-BANG. ¿En qué creer? ¿Qué hacer? ¿Quién puede dirigirnos?
Cuando has perdido toda posibilidad de creer en algo es cuando más cerca de ser feliz estás. No hay muchas cosas que te puedan resultar malas, ni conflictivas, ni antagónicas a tu pensamiento, pues no crees en nada, así es que nada te importa, mucho menos que rechacen lo que piensas, total no tiene importancia ya que no creías que no lo hicieran.
Nada te sorprende, nada es para siempre, nada se configura como una meta inalcanzable. Estás viviendo lo que quieres vivir y sin darte a ti ninguna explicación de por qué lo haces. Simplemente lo haces y ya.
Pero para no creer en nada previamente debiste haber creido en algo y entonces vemos que tienes la duda si realmente dejaste de creer porque te diste cuenta que era un engaño o porque descubriste algo mejor en qué creer. Se supone que no creer en nada es una creencia en sí, o al menos así lo creo, pero el planteo que hago se relaciona a no creer en nada simplemente porque no queremos y no porque estemos en contra de cualquier creencia.
¿Se entiende? Es no creer porque no se quiere creer. No es oponerse a las creencias que teníamos o a las otras creencias que habían y hay por ahí. No, simplemente no tengo ganas de creer en nada. Así soy feliz.
Ninguna persona me va a defraudar ya que previamente no creía nada respecto de ella, tampoco me va a sorprender, por la misma razón. Sólo viviré junto a otras personas y listo, dejándolas que hagan, digan y piensen lo que quieran, sin merecer que yo tenga o deba valorarlas por ello. Son otras personas. Nada más.
Se diría que esta forma de felicidad está asociada a una especie de "autismo social". Bien, así será. ¿O alguien puede afirmar que estoy equivocado? No se molesten en contestar porque no creo en uds..
No creo en los filósofos, ni en los políticos, mucho menos en los religiosos, ni en nadie en particular y no por ser lo que son, simplemente porque no quiero creerles. No soy ateo porque para serlo debo reconocer la existencia de un Dios en el cual no creo y ese no es mi caso ya que sé positivamente que Dios no existe, ni existió ni existirá.
Dios es un "autoengaño" que el hombre ha creado a su imagen y semejanza, como si fuera muy agradable para algún Dios tener esa imagen y esa semejanza. Sin duda que nadie se ha puesto a pensar a las religiones desde el lado de los dioses, sino no habría posibilidad de que se dijeran tantos infantilismos al respecto. Es muy pobre para cualquier dios tener que lidiar con humanos en un planeta remoto de una galaxia remota. Demasiada pequeñez como para ser dioses. No vale la pena siquiera ponerse a discutirlo.
Es muy elemental tener la certeza de la inexistencia de dios alguno o la posibilidad de tener una vida duplicada o triplicada. No veo cómo alguien inteligente puede aún creer que hay un dios esperándolo a él y viendo todo lo que hace, dice o piensa. Es de seres con poca evolución seguir sosteniéndolo. No tengo ganas de seguir escuchándolos. Mi grado evolutivo me lo impide.
Creer en sistemas políticos o económicos es tanto o más demostrativo de poca evolución intelectual. No hay forma de que sigan sosteniéndose conductas pretendidamente dirigenciales o de liderazgo cuando el conocimiento está al alcance de cualquiera y nadie tiene la posibilidad de esconderlo, retacearlo o impedir que se divulgue.
Les doy un ejemplo claro. La economía aún se rige por parámetros donde la toma de decisiones las hace el hombre, cuando se han descubierto sistemas electrónicos que pueden determinar el mejor curso de cualquier inversión con sólo ingresarles los datos correspondientes.
Me pongo como parámetro para que lo entiendan. Al momento de nacer pueden cargar en una base de datos mi ADN y luego conectarme un chip que establezca durante un período de tiempo cuáles son mis acciones y reacciones, incluso los conocimientos que voy adquiriendo y los que tengo posibilidades de obtener de acuerdo a los medios con que cuento. El entorno, las vivencias y mis métodos de aprendizaje pueden ser facilmente incorporados también. Luego está que esos datos estarán disponibles para ser procesados en el mismo lugar donde estén los de las otras personas.
Se colocan los parámetros económicos relativos al Estado o Nación en la que uno vive y el programa determinará con mayor certeza que cualquier político qué debo hacer para obtener mejores beneficios para mí y para el grupo. Me indicará a qué profesión debo enfocar mis acciones, cuándo y cuánto percibiré como retribución por ese trabajo y la forma en que debo gastarlo para que no me exceda en el consumo. En el caso de tener la posibilidad de excederme por considerar que soy apto para obtener un crédito a mi favor, el sistema indicará el tope del crédito y la forma en que me será otorgado, siendo el que establezca y efectivice la cancelación del mismo, sin necesidad de moratorias, quitas o cualquier otro método hecho por humanos. Sin posibilidad de equivocarnos.
No hace falta la intervención humana para manejar la economía. Esto es una realidad. Entonces ¿para qué seguir discutiendo sobre economía? Muy poco inteligente. Dejemos que las máquinas se preocupen por ello y nosotros sólo vivamos. Esto determina la inmediata desaparición de la pobreza y, también, de las riquezas, equilibrando los ingresos y egresos y haciéndonos a todos sólo degustadores de la vida.
Como la economía no la manejaremos nosotros, tampoco manejaremos dinero, ya que el sistema electrónico lo haría por nosotros. Tendríamos cubiertas las contingencias de salud y de educación y no haría falta el gasto excesivo en seguridad, no al menos desde el punto de vista de los delitos económicos, quedando el gasto de seguridad sólo para responder a los problemas sentimentales o de carácter social.
Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Todo ello podríamos seguir haciéndolo sin que intervengan las máquinas, pero para organizarnos y poder ser felices hace falta que nos demos cuenta que no tenemos que creer más en nada, sólo sistematizar la economía y listo.
No habrían problemas ecológicos, de abastecimiento o energéticos. Se los aseguro.
Si todo es tan fácil, entonces ¿por qué no lo hacemos? La respuesta es sencilla: porque la mayoría no ha evolucionado aún y los que sí lo hemos hecho no hacemos nada para sacarles el liderazgo que tienen.
Hasta tanto sigamos dirigidos por personas sin la evolución correcta a la época del conocimiento que tenemos, seguiremos en este estado de pésima vida que tenemos la mayoría de las personas.
Pero no se trata de luchar, pelear o gritar. No. Se trata simplemente de hacerlas ver como lo que son. Tontas personas que creen tonterías y que, por lo tanto, no pueden estar decidiendo por nosotros lo que se tiene que hacer.
¿Cómo alguien que cree que hay Dios o dioses o alma o cualquier otra de esas cosas, puede estar decidiendo qué debemos hacer? Es como si un niño administrara una familia porque sus sentimientos son nobles y su proceder es socialmente sano. No se justifica para nada. No es inteligente. Máxime cuando los que sí hemos evolucionado sabemos de la patraña que eso representa.
¿Cómo alguien que deja librada la economía al libre albedrío de un grupo de millones de personas, puede estar dándonos lecciones o diciéndonos lo que debemos hacer? No se justifica para nada. No es inteligente desde el punto de vista de la excelencia distributiva y administrativa que un sistema electrónico puede concedernos y liberarnos por completo de esos cálculos, marchas y contramarchas relativas a cómo se comportan esas millones de personas.
Si no se dan cuenta aún de lo afanosamente inútiles que son los métodos políticos, religiosos, económicos y sociales que hoy imperan es porque no han evolucionado y por ese sólo hecho ya no deberían estar dirigiéndonos.
Es hora que los evolucionados se encarguen de la cosa y los niños intelectuales despierten, aún cuando esto sea duro, pero hay que dejar de ser tolerantes con los no evolucionados y decirles de una buena vez que no están aptos para seguir liderándonos.
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