SINGULARIDAD, LO CONTRARIO DE INDIVIDUALISMO

Si existieran seres extraterrestres y lograran verme desde fuera del planeta tierra, sería para ellos un terrícola, es decir, uno de los muchos terrícolas, pero no sería yo en tanto individuo al que verían. Si un terrícola pudiera verme desde cualquier punto del planeta, sería para ellos un latinoamericano, es decir, uno de los muchos que viven en esta zona del planeta, pero aún no sería yo como individuo al que verían. Si un latinoamericano pudiera verme desde cualquier país que la integra, para ellos sería un argentino, es decir, uno de los muchos que viven en este país, pero no sería yo en tanto persona individual al que verían. Si un argentino me pudiera ver, para él sería un mendociono porque vivo en esta provincia, pero aún no sería yo al que vería. Si un mendocino pudiera verme, para él yo sería un maipucino, dado que ahí vivo. No sería al individuo sino al miembro de un grupo que vive en ese lugar. Para un maipucino, si pudiera verme, vería que soy alguien que vive en el barrio...

Día 14. Los miedos.

¿A qué le temo? A que no pueda estar cuando mi familia me necesite. A que cuando yo ya no esté con vida mi familia no pueda salir adelante. A que mi familia, uno de ellos, algunos de ellos o todos ellos, sufran un accidente o sean víctimas de algo o de alguien, teniendo consecuencias físicas o pierdan su vida. A que yo sufra un accidente, ataque o una enfermedad que me impida seguir valiéndome por mí mismo y, peor aún, que determine que no tenga más capacidad de entender qué me está pasando o no controle mis actos.
A NADA MÁS.
Todo lo demás se puede resolver, modificar o hacer que funcione.
Entonces ¿por qué sigo preocupándome? Bueno, eso es precisamente lo que me pregunto cuando me aparecen temores que no tienen nada que ver con lo mencionado anteriormente y a partir de que me lo pregunto, listo, dejo de preocuparme y paso a ocuparme. Pero no todas las personas tienen los mismos temores ni la misma escala de y entre ellos.
El temor tiene inexorablemente dos posiciones vitales, la parálisis y la acción. La primer consecuencia del temor es la parálisis y la segunda la acción. Nunca es al revés.
Debería incluirse en todos los sistemas educativos la instrucción de cómo resolver lo más rápido posible la parálisis producida por los temores a fin de ponernos en acción para cambiar la situación a nuestro favor. Esto ayudaría a la humanidad mucho más que saber idiomas.

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