Las madres harán la próxima revolución

 Hasta el presente las revoluciones han tenido diversos antecedentes, variados participantes y protagonistas, se basaron en diferentes ideas e ideales, pero lo que nunca ocurrió y será lo próximo que ocurrirá, es que la revolución la encabecen las madres y lo hagan por la más simple y biológica de las causas, para salvaguardar a sus hijos. Se está ante el clímax de la mala vida de los hijos soportable para una madre. Estamos al borde de que la sustentabilidad de la vida de los hijos sólo sea posible si están con las madres y eso, a las madres, no les parece biológicamente aceptable. Más allá de su instinto de protección que las lleva a estar bien cuando sus hijos están junto a ella, está el instinto más inmanente de saber que sus hijos deben poder valerse por sí mismos dado que ellas no son inmortales. Es cuestión de tiempo para que las madres se rebelen contra el sistema que impide a sus hijos tener un horizonte de vida digna en todo el tiempo en que vivan, que incluye todo ese gr...

Día 14. Los miedos.

¿A qué le temo? A que no pueda estar cuando mi familia me necesite. A que cuando yo ya no esté con vida mi familia no pueda salir adelante. A que mi familia, uno de ellos, algunos de ellos o todos ellos, sufran un accidente o sean víctimas de algo o de alguien, teniendo consecuencias físicas o pierdan su vida. A que yo sufra un accidente, ataque o una enfermedad que me impida seguir valiéndome por mí mismo y, peor aún, que determine que no tenga más capacidad de entender qué me está pasando o no controle mis actos.
A NADA MÁS.
Todo lo demás se puede resolver, modificar o hacer que funcione.
Entonces ¿por qué sigo preocupándome? Bueno, eso es precisamente lo que me pregunto cuando me aparecen temores que no tienen nada que ver con lo mencionado anteriormente y a partir de que me lo pregunto, listo, dejo de preocuparme y paso a ocuparme. Pero no todas las personas tienen los mismos temores ni la misma escala de y entre ellos.
El temor tiene inexorablemente dos posiciones vitales, la parálisis y la acción. La primer consecuencia del temor es la parálisis y la segunda la acción. Nunca es al revés.
Debería incluirse en todos los sistemas educativos la instrucción de cómo resolver lo más rápido posible la parálisis producida por los temores a fin de ponernos en acción para cambiar la situación a nuestro favor. Esto ayudaría a la humanidad mucho más que saber idiomas.

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