SINGULARIDAD, LO CONTRARIO DE INDIVIDUALISMO

Si existieran seres extraterrestres y lograran verme desde fuera del planeta tierra, sería para ellos un terrícola, es decir, uno de los muchos terrícolas, pero no sería yo en tanto individuo al que verían. Si un terrícola pudiera verme desde cualquier punto del planeta, sería para ellos un latinoamericano, es decir, uno de los muchos que viven en esta zona del planeta, pero aún no sería yo como individuo al que verían. Si un latinoamericano pudiera verme desde cualquier país que la integra, para ellos sería un argentino, es decir, uno de los muchos que viven en este país, pero no sería yo en tanto persona individual al que verían. Si un argentino me pudiera ver, para él sería un mendociono porque vivo en esta provincia, pero aún no sería yo al que vería. Si un mendocino pudiera verme, para él yo sería un maipucino, dado que ahí vivo. No sería al individuo sino al miembro de un grupo que vive en ese lugar. Para un maipucino, si pudiera verme, vería que soy alguien que vive en el barrio...

Día 4. Sobre sexo y amor.

Los pongo juntos aunque pienso que no son lo mismo, no aparecen juntos, no se complementan y no tienen nada que ver uno con el otro.
El sexo es animal, el amor es sólo racional. Para el sexo no hace falta ninguna actuación primaria del cerebro, para el amor sólo hace falta el cerebro. El amor sin sexo existe y el sexo sin amor también. El sexo tiene una sola categoría, en cambio del amor podemos identificar varias.
Para tener sexo sólo hay que dejarse llevar por el instinto, para tener amor tienen que ejecutarse varias acciones en el cerebro. No se sabe nada del amor hasta después de haberlo sentido, el sexo puede sentirse a través de cualquier acto que involucre el tacto, por lo que el amor es extrasensorial y el sexo sólo sensorial, incluso cuando lo gozamos en sueños ya que se ejecuta un acto sensorial reflejo de lo que se sueña, sin lo cual no es posible el sexo en sueño.
El amor es intermitente y temporal, el sexo permanece desde el nacimiento hasta la muerte. Para que haya amor deben darse siempre condiciones de humanidad y raciocinio. En donde no se encuentren ambas no existe la posibilidad del amor. Para el sexo sólo hace falta que el instinto actúe sin necesidad de condiciones de humanidad y raciocinio.
El fin del amor no es el sexo y el de éste tampoco lo es el amor, ambos pueden existir el uno sin el otro.
Cuando coincide el amor con el sexo o éste con aquél, estamos en presencia del éxtasis, el cual puede transformarse en felicidad sólo si somos capaces de darnos cuenta del mismo en dos dimensiones, la corpórea y la extracorpórea o etérea, las cuales son la base de nuestra esencia.

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