CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

Día 11. La propiedad.

Los titulares de un bien o de una parte de él creen ser los únicos titulares, pero, a pesar de lo que el derecho en cualquier lugar del mundo les asigne en cuanto a propiedad propieamente dicha, no pienso que exista nada que permita esa exclusividad. Veamos. El planeta no es de nadie, sin embargo sus partes tienen propietarios y todos son identificables, entonces la conclusión inicial no es válida, el planeta tiene propietarios y son identificables, sin embargo si invierto el silogismo dificilmente me lo creen. Es decir, si yo hubiese dicho primero que cada porción del planeta tiene un propietario identificable, lo que es verdad, entonces podríamos concluir que el planeta tiene propietarios, pero, sin embargo yo sigo pensando que el planeta no es de nadie.
Utilizando este silogismo con cualquier bien se tiene que mi aseveración original es válida y con los mismos argumentos que cada uno de los lectores ha obtenido al leer los mismos. No es necesario que lo explique.
No hay ningún bien que sea exclusiva propiedad de nadie y estoy dispuesto a demostrarlo bien por bien, sea cual fuere, tangible o no. Sólo espero que alguien se atreva a discutir esta teoría y le probaré que tengo razón.

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