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CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

Día 20. La opinión sobre las personas.

Las relaciones humanas se limitan a las pocas personas que logramos conocer en forma personal, determinando que sólo formemos opinión respecto de los otros en función únicamente de esas pocas personas, por lo que dicha opinión es absoluta y completamente subjetiva y no merece entidad alguna, menos aún que la de una encuesta por más pequeña que ésta sea. Entonces ¿por qué creemos que nuestra opinión sobre las personas es la correcta? Es tiempo que dejemos de creer lo que creemos respecto de las personas, cualquier cosa que ello sea. Es imposible que cada uno tenga una opinión acertada respecto al conjunto social basándose simplemente en las personas que conoce. Son muy pocas las personas que conocemos, diría que poquitísimas, como para que sean la muestra de la sociedad. A más que el núcleo mayor de personas que conocemos pertenecen a la misma estructura socio-cultural que la nuestra, teniendo muy poco conocimiento de algunas fuera de ese segmento y no mucho más que eso. La mayor...

Día 19. La muerte.

La muerte como un estado o estadio no existe, es un eufemismo inventado por el hombre para darle contenido a la nada de su existencia. La única forma racional de entablar contacto con la realidad es pensar que eso es la vida y que después se pasa al estado de muerto. Ni una cosa ni la otra. No somos nada más que materia transformándose y en una de esas transformaciones somos capaces de autoreconocernos como objetos, denominándonos humanos, pero en definitiva nunca fuimos más de lo que somos y no seremos nada más que eso, es decir: una cosa transformándose. La observación es la mejor maestra. Mírese cada uno desde que nació hasta ahora y dígame si lo que ve no es sólo transformación. Quien quiera creer algo mucho más allá de eso es soberbio y no comprende lo básico de su existencia. No existen la vida ni la muerte, son estados inventados por la razón que utilizamos durante un proceso de permanente transformación para evitar caer en la desesperanza de reconocernos como lo que somos.

Día 18. Ignorar la violencia o extinguirnos.

La indiferencia como método para producir cambios debería ser analizada con una visión general y otra individual. La práctica de la indiferencia por la sociedad serviría para ignorar las conductas de los poderes con un accionar no apropiado para la misma sociedad, siendo más efectivo que la desobediencia civil y la no violencia. Cuando un poder cualquiera realiza actos contra la voluntad del conjunto de la sociedad o contra un sector de la misma y ésta interpreta que esos actos son perjudiciales, sería necesario ejercer el derecho a la indiferencia social, esto es, actuar tal y como si esos actos emanados del poder no existieran, como si quien los efectuó no existiera y como si quienes los aceptan no existieran. Ser indiferentes a todo lo relativo al tema, no colocarse frente a ellos, no oponerse, no intentar modificarlos, simple y llanamente, ignorarlos. Las consecuencias por ser indiferentes a esos actos también tendrán que ser ignoradas, hasta el límite de finaliza...

Día 17. Nuevo sistema económico. Eliminación de la moneda.

¿Cuál sistema económico puede comenzar por contemplar al hombre como individuo? Ninguno. Por lo tanto cada individuo del grupo no se siente del todo bien, porque lo importante es el grupo y no cada integrante del mismo. Si al grupo le va bien se nos hace creer que nos está yendo bien a cada uno de nosotros, lo cual no es veraz. ¿Eso nos satisface? ¿Qué le pasa al que no quiere o no puede pertenecer al grupo? Es un individuo y, como tal, no está cubierto por la economía, ya que ésta sólo ha sido ideada para grupos y para grupos de grupos. El eje de la discusión debe pasar por la eliminación del papel-moneda como medio de transacción principal, incorporando otro parámetro para la cotización de bienes y servicios, como lo es la moneda virtual, con respaldo en el trabajo de las personas que la utilizarán. En la actualidad es evidente que la gran mayoría se maneja sin dinero físico, siendo común el uso de tarjetas plásticas y las redes tecnológicas con las que se ejecutan todo tipo...

Día 16. Un nuevo procedimiento para "cambiar" el estado de las cosas.

En el contexto evolutivo al que hemos arribado es imposible pensar que para obtener cambios en los sistemas políticos, económicos y culturales de una población, deban llevarse a cabo acciones del estilo revolucionarias, violentas, secesivas o segregacionistas, por cuanto no es de seres inteligentes actuar de ese modo para cambiar el statu quo. Tampoco el pacifismo, la no violencia o la desobediencia civil serían las más adecuadas porque estamos en un momento de la evolución en el cual debemos tener resultados más inmediatos. Vivimos inmersos en la velocidad, entonces no es posible esperar para ver los resultados. Las acciones a seguir deben estar encuadradas en los siguientes principios: 1)  Hacer . Sin duda que para hacer se debe saber qué hacer pero no es imprescindible saber todo lo que hay que hacer. Simplemente hay que ponerse a hacer cosas en función de la idea principal, que es "cambiar". Cualquier cosa, por pequeña que ésta sea, que se relaci...

Día 15. Manifiesto primario de la resistencia a la continuidad.

No es oportuno desestimar la consideración de analizar las distintas opciones que tiene la humanidad para mejorar el presente y reformular el futuro. La visión del mundo se hace desde cualquier parte de él, pero siempre prevalece la que se manifiesta en los centros de poder, sean estos culturales, económicos, políticos o bélicos. Al menos esta prevalencia está relacionada con los servicios de comunicación masiva de las ideas, los que, lógicamente, tienen mayor poder de difusión en tanto y en cuanto puedan llegar a más personas la mayoría del tiempo, estando ese poder relacionado entonces con la mayor posibilidad de ejecutar acciones con mejor tecnología, durante más tiempo y con más personas trabajando en función de ello. En síntesis: el que tiene más dinero tiene más poder de comunicación y, por lo tanto, puede hacer conocer su visión de los hechos, prevaleciendo así su análisis de la realidad, cerrándose entonces el círculo por cuanto sería de necios esperar que quien tiene la po...

Día 14. Los miedos.

¿A qué le temo? A que no pueda estar cuando mi familia me necesite. A que cuando yo ya no esté con vida mi familia no pueda salir adelante. A que mi familia, uno de ellos, algunos de ellos o todos ellos, sufran un accidente o sean víctimas de algo o de alguien, teniendo consecuencias físicas o pierdan su vida. A que yo sufra un accidente, ataque o una enfermedad que me impida seguir valiéndome por mí mismo y, peor aún, que determine que no tenga más capacidad de entender qué me está pasando o no controle mis actos. A NADA MÁS. Todo lo demás se puede resolver, modificar o hacer que funcione. Entonces ¿por qué sigo preocupándome? Bueno, eso es precisamente lo que me pregunto cuando me aparecen temores que no tienen nada que ver con lo mencionado anteriormente y a partir de que me lo pregunto, listo, dejo de preocuparme y paso a ocuparme. Pero no todas las personas tienen los mismos temores ni la misma escala de y entre ellos. El temor tiene inexorablemente dos posicione...