CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

TODO TIENE EXPLICACIÓN PERO NO TODO PUEDE SER EXPLICADO

Es más que evidente que todo tiene explicación pero también lo es que no todo puede ser explicado dado que no tenemos el conocimiento para hacerlo y sin duda que cuando logremos explicar todo ya no tendrá sentido la existencia de Dios.

Por lo tanto concluyo que Dios sólo existe porque no somos competentes intelectualmente aún para explicar todo lo que debe ser explicado y así es que, como suponemos que somos infalibles, inventamos a Dios y nos sacamos de encima el tener que aceptar que somos ignorantes.

Dios existe sólo porque somos ignorantes, de lo contrario no sería para nada importante que existiera.

Pero ese no es el tema central de este razonamiento, sino que lo es el darnos cuenta que si todo tiene una explicación pero no podemos explicarlo, aún no estamos preparados para ser considerados inteligentes. Somos una especie que se cree lo que no es, que piensa de sí misma algo que no es real y que se jacta de ser lo que no somos.

Estamos escondiendo nuestras limitaciones y eso nos impide crecer intelectualmente. Debemos sincerarnos y darnos cuenta que en realidad no estamos haciendo con nuestros pensamientos lo que se supone creemos podemos hacer. Vivimos por debajo de las condiciones que deberíamos vivir si realmente fueramos inteligentes. Aún no ha madurado la especie y lo peor es que creemos que sí, eso es terrible para evolucionar.

Si no logramos explicar todo entonces dejemos de hacernos creer que somos inteligentes y pongámonos a trabajar con la mente para que aquellas cosas que aún no están explicadas, sean explicadas.

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