CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

EL DESIERTO NO EXISTE

Aquello que el hombre define como desierto sólo existe como tal porque el hombre lo definió así, pero no es lo que el hombre definió sino que es lo que el hombre cree que es sólo porque él no puede estar ahí, no porque sea desierto en sí, dado que ahí hay tantas o más cosas que en cualquier otro lugar, sólo que el hombre no puede estar ahí y sólo por ello considera que es un desierto.

No es un desierto sino que está desierto de hombres y nada más. Por caso, el espacio también sería un desierto para el hombre y está más que claro que no lo es.

Volvemos al concepto de creer que todo lo que el hombre ve o experimenta con sus sentidos debe ser obligatoriamente definido por el hombre considerándose el centro desde el cual definirlo.

Ese antropocentrismo nefasto le impide al hombre ser y sólo logra creer que es porque considera que él define todo en función de lo que él considera importante o vital, cuando claramente no es así.

Por ende y volviendo a lo que nos atañe, el desierto no existe, sólo es que ahí el hombre no puede estar, nada más, pero eso no es algo que pueda dar como conclusión que es un desierto.

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