Las madres harán la próxima revolución

 Hasta el presente las revoluciones han tenido diversos antecedentes, variados participantes y protagonistas, se basaron en diferentes ideas e ideales, pero lo que nunca ocurrió y será lo próximo que ocurrirá, es que la revolución la encabecen las madres y lo hagan por la más simple y biológica de las causas, para salvaguardar a sus hijos. Se está ante el clímax de la mala vida de los hijos soportable para una madre. Estamos al borde de que la sustentabilidad de la vida de los hijos sólo sea posible si están con las madres y eso, a las madres, no les parece biológicamente aceptable. Más allá de su instinto de protección que las lleva a estar bien cuando sus hijos están junto a ella, está el instinto más inmanente de saber que sus hijos deben poder valerse por sí mismos dado que ellas no son inmortales. Es cuestión de tiempo para que las madres se rebelen contra el sistema que impide a sus hijos tener un horizonte de vida digna en todo el tiempo en que vivan, que incluye todo ese gr...

HOMOCÉNTRICO - PENSAMIENTO ERRADO

 La existencia de un Dios creador sólo es posible de sostener con un pensamiento homocéntrico, es decir si sólo se quiere ver todo desde el punto de vista de un ser humano.

La cosmovisión impide identificar a un Dios como creador dado que no tiene ningún sentido práctico que alguien cree un universo y mucho menos que el mismo que es capaz de hacerlo se decida a crear al ser humano en un minúsculo, distante y solitario planeta de un pequeño sistema de planetas que rodean a una estrella gigante.

Imposible que eso tenga una coherencia determinada por una divinidad que todo lo ve, todo lo sabe y todo lo puede.

Además, tal como ya lo he dicho, no hay explicación alguna para que tenga sentido la existencia de un Dios que cree algo, cualquier cosa, por cuanto no necesita absolutamente nada ya que es Dios.

El ser humano necesitó darle un sentido a lo que veía y sentía y no encontró nada a mano más que imaginarse la existencia de algo más que lo creaba, lo guiaba y lo esperaba al final de la que conocía como vida, de lo contrario no sabía cuál era su propósito y siguió razonando que entonces tampoco existía un propósito para que existiera ese Dios si no existía el ser humano, a quien consideró el centro de todos los desvelos y necesidades de ese Dios.

Nada mejor que saber que quien nos creó nos necesitaba. ¿Quién más podría ser tan importante como el ser humano para Dios? Así de vanidosa la cuestión religiosa, así de hipócrita la visión de creerse el hombre el centro de todo.

Ya hubo una época donde se creía que el planeta Tierra era el centro del universo ¿o no se acuerdan cómo defendían esa posición intelectual? Pues bien, tan ridícula como esa es la idea de que el hombre es el centro de todo lo que existe y se creó.

Pensamiento homocéntrico el principio de todos los males.

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