SINGULARIDAD, LO CONTRARIO DE INDIVIDUALISMO

Si existieran seres extraterrestres y lograran verme desde fuera del planeta tierra, sería para ellos un terrícola, es decir, uno de los muchos terrícolas, pero no sería yo en tanto individuo al que verían. Si un terrícola pudiera verme desde cualquier punto del planeta, sería para ellos un latinoamericano, es decir, uno de los muchos que viven en esta zona del planeta, pero aún no sería yo como individuo al que verían. Si un latinoamericano pudiera verme desde cualquier país que la integra, para ellos sería un argentino, es decir, uno de los muchos que viven en este país, pero no sería yo en tanto persona individual al que verían. Si un argentino me pudiera ver, para él sería un mendociono porque vivo en esta provincia, pero aún no sería yo al que vería. Si un mendocino pudiera verme, para él yo sería un maipucino, dado que ahí vivo. No sería al individuo sino al miembro de un grupo que vive en ese lugar. Para un maipucino, si pudiera verme, vería que soy alguien que vive en el barrio...

Sociedad bipolar invertida. Causalidad de la inmadurez.

Con mi esposa compartimos la teoría que por primera vez en la historia humana nos encontramos ante una sociedad bipolar invertida, donde la generación que hoy lidera, formaliza la vida, le da sentido a las cosas, tiene una base de conocimientos relativamente inferior a la que le sigue y ésta, la próxima generación, ya se ha dado cuenta y no quiere pertenecer a ese mundo porque no se corresponde con su identidad cultural, contexto de conocimiento y conformación de su ser.
Esa teoría nos surgió al ver a nuestros hijos, jóvenes y adolescentes (tenemos 4), sus amistades y relaciones y el confrontar su comportamiento con respecto a cómo interactúan con el mundo real.
Somos bipolares sociales y lo somos de forma invertida, es decir, los que hacen, lideran y dirigen, tienen menos conocimientos que la próxima generación.
No por nada se niegan a madurar, ya que si maduran tienen que insertarse en el pasado, en una forma de vida básica para ellos, donde no les gusta estar.
Es como si nosotros, los "viejos", tuviéramos de pronto y sin previo asentimiento, que ponernos a vivir como lo hacían en la edad media. Puede tener algo de romántico, pero les aseguro que si esa forma de vida fuera palpable, tal como lo es la actual para los jóvenes y adolescentes, no querríamos actuar en esa realidad.
Lo mismo les pasa a ellos. No maduran a propósito, en defensa propia.
Es hora de que los líderes y dirigentes se den cuenta de esto.

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