Las madres harán la próxima revolución

 Hasta el presente las revoluciones han tenido diversos antecedentes, variados participantes y protagonistas, se basaron en diferentes ideas e ideales, pero lo que nunca ocurrió y será lo próximo que ocurrirá, es que la revolución la encabecen las madres y lo hagan por la más simple y biológica de las causas, para salvaguardar a sus hijos. Se está ante el clímax de la mala vida de los hijos soportable para una madre. Estamos al borde de que la sustentabilidad de la vida de los hijos sólo sea posible si están con las madres y eso, a las madres, no les parece biológicamente aceptable. Más allá de su instinto de protección que las lleva a estar bien cuando sus hijos están junto a ella, está el instinto más inmanente de saber que sus hijos deben poder valerse por sí mismos dado que ellas no son inmortales. Es cuestión de tiempo para que las madres se rebelen contra el sistema que impide a sus hijos tener un horizonte de vida digna en todo el tiempo en que vivan, que incluye todo ese gr...

Sociedad bipolar invertida. Causalidad de la inmadurez.

Con mi esposa compartimos la teoría que por primera vez en la historia humana nos encontramos ante una sociedad bipolar invertida, donde la generación que hoy lidera, formaliza la vida, le da sentido a las cosas, tiene una base de conocimientos relativamente inferior a la que le sigue y ésta, la próxima generación, ya se ha dado cuenta y no quiere pertenecer a ese mundo porque no se corresponde con su identidad cultural, contexto de conocimiento y conformación de su ser.
Esa teoría nos surgió al ver a nuestros hijos, jóvenes y adolescentes (tenemos 4), sus amistades y relaciones y el confrontar su comportamiento con respecto a cómo interactúan con el mundo real.
Somos bipolares sociales y lo somos de forma invertida, es decir, los que hacen, lideran y dirigen, tienen menos conocimientos que la próxima generación.
No por nada se niegan a madurar, ya que si maduran tienen que insertarse en el pasado, en una forma de vida básica para ellos, donde no les gusta estar.
Es como si nosotros, los "viejos", tuviéramos de pronto y sin previo asentimiento, que ponernos a vivir como lo hacían en la edad media. Puede tener algo de romántico, pero les aseguro que si esa forma de vida fuera palpable, tal como lo es la actual para los jóvenes y adolescentes, no querríamos actuar en esa realidad.
Lo mismo les pasa a ellos. No maduran a propósito, en defensa propia.
Es hora de que los líderes y dirigentes se den cuenta de esto.

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