La Tierra está compuesta por un núcleo
ferroso y un silicato formado por distintas capas de material sólido que gira cubriendo
al primero, no habiéndose determinado aún por qué ambos no se han fundido.
Según una teoría propia y no comprobada, el
silicato tiene un campo magnético externo en tanto que el núcleo ferroso uno diferente
a ese, propio y más intenso que aquél, que también es externo a sí mismo.
La presencia del campo magnético del
núcleo ferroso impide que el silicato y aquél se fundan, por el efecto de
repelencia magnética, en tanto que el campo magnético externo del silicato hace
que éste se mantenga con predisposición a unirse al núcleo ferroso, por el
efecto de la atracción magnética. He ahí la fuerza de la gravedad.
No estoy de acuerdo en
que esa fuerza de gravedad sea sólo centrípeta, porque como se trata de dos
campos magnéticos en constante atracción y rechazo, la misma tiene exactamente
idéntica dualidad, es decir que es tanto centrípeta como centrífuga.
No creo que la
velocidad de escape a través de un empuje sea la respuesta única para superar
la atmósfera y tampoco que ella tenga relación con la velocidad necesaria para
superar la fuerza de gravedad centrípeta.
Si se logra generar un
sentido de campo magnético similar al del núcleo ferroso de la Tierra, la
expulsión será lo suficientemente poderosa como para alejarse del planeta sin
necesidad de ningún otro elemento.
El campo magnético
del silicato, externo, no es el problema ni donde hay que buscar la respuesta,
sino que es en el del núcleo ferroso donde hay que concentrarse.
Como el campo
magnético del silicato intenta unirse al del núcleo ferroso, considero que hay
actividad de polos diferentes que producen la atracción y que ellos serían el
polo de mayor magnetismo del silicato con el de menor magnetismo del núcleo
ferroso.
En tanto que el campo
magnético del núcleo ferroso repele al del silicato porque interactúa su polo
de mayor magnetismo con uno de sentido magnético similar que sería el de menor magnetismo del silicato.
Este debe ser el
factor por el que el planeta Tierra es único dentro del espectro de planetas
conocidos y es a su vez el motivo por el cual los gases constitutivos del aire,
originados en el proceso de formación del planeta, no se han disipado en el
espacio, dando ello origen a la vida.
La prueba de
laboratorio a desarrollar sería construir una esfera imantada, que esté
constituida con materiales similares a los que se encuentran en el silicato y manteniendo
la misma proporción entre ellos, colocando en su interior otra esfera imantada constituida
esencialmente de material ferroso, con similar constitución al núcleo terrestre.
Si es real la
experiencia que hoy se puede ver en internet sobre lo que pasa al colocar un
imán de hierro en el centro de una espiral de cobre, mi teoría estaría
parcialmente avalada. Primero porque los materiales constitutivos del silicato
y del núcleo (cobre y hierro), estarían comprendidos en esa experiencia.
Segundo porque el imán del núcleo ferroso se calentaría. Tercero porque ese
imán del núcleo ferroso se haría líquido incandescente e intentaría escaparse, algo que
demuestra el por qué de los volcanes.
Habría que intentar
la experiencia y comprobar qué le pasa a ese núcleo cuando, luego de su
incandescencia al punto de convertirse en líquido, no puede escaparse en su
totalidad y libremente, por lo que se enfría y se convierte en el mismo
material ferroso original, pero que al estar encerrado en un ámbito de
repelencia y atracción magnética simultánea, su imantación constante sería una
consecuencia necesaria, determinando el comienzo del nuevo ciclo.
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