Trabajadores, es hora de cambiar el paradigma.
Si una gran masa de trabajadores se mueve junta, difícilmente pueda ser detenida de no ser que se cumpla con la ley de la física que dice que se le opondrá una fuerza igual pero en sentido contrario.
Ahora bien, el hecho de "moverse" dentro del contexto económico-político en que se encuentre esa masa de trabajadores, es lo que hay que re discutir y con eso cambiar el paradigma.
Si el contexto es en un marco de economía socialista o de izquierdas, entonces el "moverse" se queda en mantener el poder de agrupamiento y con ello el poder de negociación colectiva.
En cambio si el contexto es en un marco de economía capitalista o de derechas, el "moverse" comprende dos aspectos simultáneos y dispares, uno en mantener una negociación individual dentro de un contexto de fortaleza personal-emocional y el otro el lograr instrumentar acuerdos programáticos con el resto de los pares para que no ataquen ese aspecto y la fortaleza negociadora sólo tenga en contra la correspondiente a la del empresario-empleador.
Para que se entienda mejor el cambio de paradigma que propongo es necesario hacer una análisis FODA (Fortalezas-Oportunidades-Debilidades-Amenazas) respecto del trabajador en tanto tal y como integrante de un todo en tanto fuerza laboral.
El nuevo paradigma que establezco como base para este análisis es el de ver como lógico el ponerle precio al trabajo propio en lugar de tener que recibir una retribución por el mismo.
Descártese por completo en este análisis aquellos trabajos de desarrollo independiente, ya que allí se maneja dicho paradigma, por lo que establezco como nuevo paradigma el ampliar ese concepto a todo el ámbito laboral bajo relación de dependencia.
¿Cuánto vale lo que hago como trabajador?, en lugar de ¿cuánto me pagarán por lo que hago como trabajador?, o en lugar de ¿cuánto le ofrezco pagar para hacer lo que quiero que haga como mi dependiente?
Esto está muy claro en los sectores decisorios de las empresas, ya sea para directores, CEO's, como para ejecutivos de distintos niveles, pero no lo es igual para el resto del conglomerado de trabajadores en relación de dependencia.
¿Y por qué no es así? Sólo porque el paradigma que manejamos así lo señala, pero nadie ha obligado a nadie para que esto sea así y mucho menos para que no pueda cambiar. Así es que ¿por qué seguir con un paradigma que no es útil?
¿Esto es propugnar una revolución? Seguramente que sí ¿y qué? ¿Cuál es el problema de revolucionar el statu-quo? De eso se ha tratado la historia de la humanidad y no veo por qué ello debe ser distinto ahora.
¿Que es peligroso? Sólo para quienes ostentan una situación de poder o privilegios que pueda peligrar ante la aplicación del nuevo paradigma, pero si está en el poder o tiene privilegios entonces seguramente es parte de una minoría y el que peligre ese poder no impide que se intente ya que sólo afectaría a dicha minoría, lo cual es suficiente como para que se intente, más si pensamos desde la óptica de la democracia.
La receta inicial para el cambio de paradigma es la siguiente:
*Plantarse de forma personal (caso capitalista) o agrupada (caso socialista) y determinar de forma clara y precisa que el desarrollo del trabajo que se nos pide que hagamos tiene un costo de (X DINERO) y en ese monto están incluidos todos los aspectos de aportes, contribuciones y demás accesorios que cada trabajador o grupo de tales, interprete que es lo que vale su tarea, la que se desarrollará en las condiciones que se acuerde con el empleador previo a ponerle precio a nuestra tarea.
*Como ejemplo vale el que si alguien quiere tenerme como trabajador para una tarea determinada, yo le digo que en función de mi edad, mis conocimientos, antigüedad, experiencia y demás factores que engloban mi curriculum y que son necesarios para desarrollar el trabajo pretendido, mi desempeño laboral le costará $100 la hora y no trabajaré más de 45 horas semanales, a no ser que quiera pagarme otros $150 por cada hora adicional en tanto esas horas no caigan en días domingos o feriados o no laborales, porque si así fuera el precio por cada hora de mi trabajo será de $300.
*Para el ejemplo es necesario que otro trabajador en las mismas condiciones sepa que ese importe es el correcto y que no pida menos bajo las mismas circunstancias, en tanto que si le es necesario desempeñar la tarea por más que su ingreso vaya a ser inferior a ese monto, por lo menos no acepte negociarlo con el empresario-empleador sin antes haber hablado conmigo previamente.
*He aquí el cambio de paradigma. Socializar la discusión salarial pero sólo entre iguales, no con el empresario-empleador. HACER DE LA DISCUSIÓN POR UNA RETRIBUCIÓN LABORAL ALGO HORIZONTAL Y NO VERTICAL. Es decir, antes de discutir el valor que le daremos al trabajo, deberíamos ponernos de acuerdo quienes seamos trabajadores en que no habrá posibilidades de que el asunto lo discutamos con otros antes que entre nosotros.
*Para que este cambio de paradigma tenga sustento y pueda obtener el éxito, previamente cada trabajador deberá convencerse que sólo es eso, o sea un trabajador y que, a la vez, tiene el poder de ser eso, o sea un trabajador. Aquí cabe el análisis FODA del que hablaba. Entre más Fortalezas tenga el trabajador, mayores serán sus Oportunidades, más se minimizarán sus Debilidades y se alejarán las Amenazas. Para que haya Fuerza dicen que debe haber unión, pero yo creo que más que unión lo que realmente debe haber es unidad de criterios y estos criterios deberán surgir de forma democrática. Es una gran tarea para las distintas organizaciones de trabajadores con la que hoy cuenta el mundo y es algo que vale la pena hacer.
*Si logramos convencernos los trabajadores que nuestra unidad de criterio es el arma más poderosa con la que contamos, nada será imposible.
*Dicho esto entonces quedará del lado del empresario-empleador el saber cuántas horas querrá que yo le trabaje y cuántos días al mes o año en que lo haga, como también podrá saber que ante igualdad de condiciones de antecedentes, deberá pagar igual monto por la misma tarea ya que todo otro trabajador así se lo pedirá.
Si la dinámica social accede a comprender este nuevo paradigma, seguramente el trabajo bajo relación de dependencia evolucionará hacia algo mejor para todos.
Quedo a la espera de la comprensión del nuevo paradigma y que no se lo trate bajo la óptica del prejuicio, sino con el ánimo de que nos vaya mucho mejor a todos y que si alguien debe perder algo, que sólo sean privilegios ya que éstos son contrarios a una democracia con sentido común.
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