Las madres harán la próxima revolución

 Hasta el presente las revoluciones han tenido diversos antecedentes, variados participantes y protagonistas, se basaron en diferentes ideas e ideales, pero lo que nunca ocurrió y será lo próximo que ocurrirá, es que la revolución la encabecen las madres y lo hagan por la más simple y biológica de las causas, para salvaguardar a sus hijos. Se está ante el clímax de la mala vida de los hijos soportable para una madre. Estamos al borde de que la sustentabilidad de la vida de los hijos sólo sea posible si están con las madres y eso, a las madres, no les parece biológicamente aceptable. Más allá de su instinto de protección que las lleva a estar bien cuando sus hijos están junto a ella, está el instinto más inmanente de saber que sus hijos deben poder valerse por sí mismos dado que ellas no son inmortales. Es cuestión de tiempo para que las madres se rebelen contra el sistema que impide a sus hijos tener un horizonte de vida digna en todo el tiempo en que vivan, que incluye todo ese gr...

¿Dónde no hay democracia?

Hay veces que se le pierde respeto a la democracia y se lo hace en su nombre.
Por arriba: con el poder, por abajo: con la anarquía o anomia, por derecha: con la violencia y por izquierda: con el voluntarismo.
Donde se ejerza el poder para imponerse en lugar de utilizarlo conforme para lo que es otorgado y sólo si es otorgado, no hay democracia.
Donde no se quiera respetar la autoridad o las normas y se lo haga sólo por la negación a hacerlo y no como oposición por contener una idea distinta de autoridad o norma, no hay democracia.
Donde sea necesario el uso de la fuerza violenta por cuanto no es posible consensuar ideas o se pretenda imponer unas respecto de las otras y no sea posible convencer a aquél contra quien aplicamos la violencia de que esa idea es plausible en beneficio de todos y sin riesgos desiguales, no hay democracia.
Donde se pretenda implementar las ideas basándose sólo en la posible consistencia de las mismas y con el fin de que una vez aplicadas esa consistencia se transforme en hechos, negando la versatilidad del cambio y la dinámica de la energía de las cosas y los hombres, no hay democracia.
Nótese que pueden haber organizaciones democráticas, pueblos democráticos, estados democráticos y hasta unión de estados democráticos, pero lo que no logramos construir -y esto es un demérito de los humanos-, es un mundo democrático.
Si al mundo al que le hemos dado esa categoría de tal sólo por ser seres cognitivos, no le damos en su totalidad y por tal razón, el ambiente del que cada uno está convencido como mejor forma de convivencia, entonces somos una generación fracasada.
No dejaremos jamás de ser hipócritas en tanto especie hasta que logremos mirarnos a los ojos y pretender del otro lo mismo que estamos dispuesto a darle y podamos desarrollar movimientos de interrelaciones suficientemente dinámicos, justos y permanentes como para que nadie se sienta excluido, diferente o ajeno a los mismos.
No es que esté mal que haya ricos y pobres desde el punto de vista monetario o económico, lo que está mal es que no haya solamente ricos o pobres, por cuanto si están los dos en sus condiciones de tales y ambos a la vez, no hay democracia, ya que lo realmente democrático es que todos sean ricos o todos pobres, pero no es democrático que ambos estén a la vez.
Quien justifique lo contrario no es democrático y cualquier idea económica que sustente, justifique o alimente dicha desigualdad, tampoco lo es.
Se escribirá mucho al respecto pero jamás se lo hará desde la óptica democrática, aún cuando así se lo crea, ya que en esos escritos aparecerá alguna de las faltas de respeto a la democracia anteriormente señaladas, ya sea por arriba, por abajo, por derecha o por izquierda.

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