SINGULARIDAD, LO CONTRARIO DE INDIVIDUALISMO

Si existieran seres extraterrestres y lograran verme desde fuera del planeta tierra, sería para ellos un terrícola, es decir, uno de los muchos terrícolas, pero no sería yo en tanto individuo al que verían. Si un terrícola pudiera verme desde cualquier punto del planeta, sería para ellos un latinoamericano, es decir, uno de los muchos que viven en esta zona del planeta, pero aún no sería yo como individuo al que verían. Si un latinoamericano pudiera verme desde cualquier país que la integra, para ellos sería un argentino, es decir, uno de los muchos que viven en este país, pero no sería yo en tanto persona individual al que verían. Si un argentino me pudiera ver, para él sería un mendociono porque vivo en esta provincia, pero aún no sería yo al que vería. Si un mendocino pudiera verme, para él yo sería un maipucino, dado que ahí vivo. No sería al individuo sino al miembro de un grupo que vive en ese lugar. Para un maipucino, si pudiera verme, vería que soy alguien que vive en el barrio...

La fórmula del éxito no puede practicarse.

No hay nada mejor para cualquier ser humano que hacer lo que le gusta y esa es la fórmula del éxito que nadie practica, al menos no todo el tiempo.
Seguro que muchos dirán que hacen lo que les gusta, pero no todo lo que hacen es lo que les gusta, siempre hay algo que hacemos porque debemos no porque queremos.
Lógicamente que si todos hiciéramos lo que nos gusta todo el tiempo eso sería anárquico, por lo que nadie practica esta fórmula todo el tiempo.
Nadie puede ser exitoso realmente, sólo se puede presumir de tener éxito y eso en tanto haya alguien a quien presumir de ello. Cuando a nadie le interese tu éxito ya no podrás considerarte exitoso por cuanto nunca sabrás si tu éxito es real o sólo tú lo ves como tal.
El éxito es el reflejo de lo que crees que coincide con ello y si no hay donde reflejarlo nunca sabrás si eres exitoso. Tu éxito entonces se sostiene sólo si eres parte de un grupo social donde reflejarlo y allí no siempre podrás hacer todo lo que te gusta. Alguna vez deberás hacer otra cosa.
Demostrado queda entonces que no hay éxito posible porque para que exista el mismo hacen falta factores que lo impiden.
Las fuerzas concurrentes de este aserto son las que determinaron la vida del ser humano en su historia y la aparición de cuanta idea e ideología conocemos. Cuanto más cerca de hacer lo que nos gusta nos encontramos, más lejos del éxito nos hallamos por cuanto para saber que lo tenemos, éste debe reflejarse y sólo lo hace en la existencia de otros como nosotros, condicionando ello el hacer lo que nos gusta.
Limitar los éxitos y multiplicarlos ha sido, es y será el motivo de todo lo que el hombre vivió, vive y vivirá. Las fuerzas concurrentes y su limitación o expansión, ya sea en el individuo como en la sociedad, serán el motivo de todas las luchas.

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