CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

¿QUÉ DISCUTEN LOS SERES HUMANOS?

La historia nos indica claramente que el ser humano lo único que ha discutido siempre es el cómo obtener los recursos que necesita y aún lo discute, luego veamos si la discusión es individual, grupal o global.

Para tener lo que necesita imaginó y luego ejecutó diferentes modelos de vida.

Lo primero que concluyo es que no existe un único modelo de vida, lo cual es evidente, pero también puedo concluir que ese modelo en discusión, cualquiera fuese, ha sido siempre el que podía ser aplicado globalmente. No se discutió nunca modelos de vida individuales o grupales, sino sólo los que podían ser aplicados de forma global. Los modelos de vida individuales e incluso algunos grupales, fueron criticados o aceptados, pero no discutidos por la humanidad en general y eso fue y es así porque se reconoce que esos modelos sólo pueden ser aplicados al individuo o a un grupo pequeño, pero no sirven para reconocerlos como modelos globales de vida.

Ahora preguntémonos por qué es necesario u obligatorio tener modelos de vida globales o universales y por qué no sólo vivimos tal y como quiera cada ser humano o grupo pequeño de ellos. ¿Acaso no es eso la libertad?

Hay un problema y este se presenta cuando el individuo o el grupo que elige un modo de vida no global, debe interactuar con otros individuos o grupos, por cuanto esa interacción implica acordar las formas de la misma y eso determina que los modos de vida individuales o grupales deben adaptarse a esas formas o de lo contrario la interacción no se puede concretar, con lo cual los modelos dejan de ser individuales o grupales y cambian o mutan a una forma nueva. Cambia el modelo.

Reconozco así que la pérdida de la libertad se produce con la interacción y reconocido eso debo afirmar que la libertad no existe. Para nacer debe existir una interacción previa que limita las libertades de los que interactúan, sean los padres, los científicos y la madre, los burócratas e incluso entre la madre y el nuevo ser en creación. La interacción es obligatoria para nacer y eso implica no tener la libertad de ser lo que queramos ni de sobrevivir sin depender de esa interacción. No somos libres en ningún momento.

Hoy se habla de libertad definiéndola en función de la posibilidad de hacer elecciones individuales en relación a las formas en que queremos vivir, pero no se advierte que la vida implica no ser libres, por lo que aquella definición de libertad sólo sirve para algunas de las funciones vitales que tenemos, pero no define a la libertad en sí, sino sólo a una parte de ella, la que nos autoriza a elegir un modo de vida y no mucho más. Eso no es ser libre sino que sólo es tener libertad de elegir una parte de lo que la existencia implica.

Ante esa libertad restringida la discusión siempre estará impregnada de qué nos quita más libertad aún cuando debemos interactuar y casi por unanimidad el ser humano buscará interactuar perdiendo la menor cantidad posible de la poca libertad que tiene e intentará cambiar esa pérdida de libertad por otros valores que considere tan o más importantes, como la tranquilidad o paz, por caso, o por una vida más digna quizás.

Ahí estamos entonces los seres humanos, discutiendo siempre cómo interactuamos y cómo perdemos la menor cantidad posible de la poca libertad que nos queda al nacer.

Esto implica que cualquier sistema o modelo de vida que intente forzar una pérdida total de esa porción de libertad, no tendrá forma de imponerse o permanecer más allá del tiempo en que se pueda ejercer violencia para mantenerlo.

Conclusión: sólo un consenso amplio de la forma en que queramos interactuar impondrá el modelo y ese consenso se mantendrá el tiempo en que los que consensuaron estén presentes para reconocerlo como válido, por lo que ningún modelo de vida que el ser humano discuta deberá tener como propósito el que perdure mucho más tiempo del que durará la vida de los que consensuaron el mismo.

En definitiva, se terminó el tiempo de pretender que el modelo de vida del ser humano sea longevo, único, inmutable y apto para todos, todo el tiempo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ESTADO y DEMOCRACIA

Mensaje a esperúmenes.

Día 2. Sobre Dios.