CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

El Estado. ¿Madre o padre?

¿El Estado debe ser hombre o mujer?
No creo que la discusión sea respecto a la existencia o no del Estado porque si así fuera estaríamos discutiendo si queremos instituciones o no, si queremos países o no y si queremos dirigentes o no.
Por eso doy por universalmente consentido que el Estado debe existir. Ahora bien, discutamos sobre su tamaño o su formato.
Sobre el tamaño nos lleva al pendular debate entre el capitalismo liberal en un extremo hasta el comunismo en el otro, pasando por conservadores, socialistas, fascistas, despóticos, tiranos, burócratas, oligarcas, meritócratas, monárquicos, laicos, religiosos y cuantas ideologías hay por ahí. Ninguna me sirve para lo que quiero expresar.
Sobre la forma es que me interesa debatir y en particular enfocarla desde una óptica que aún no he visto en el debate y es sobre el género que debe tener el Estado.
Sí, así como lo leen. ¿De qué genero debe ser el Estado? Y más precisos aún, dentro del género elegido ¿con qué características del mismo hay que hacerlo?
Considero que hay sólo 2 géneros, el femenino y el masculino, la mujer y el hombre. Con esto no pretendo ningún debate respecto a sexo, sino simple y llanamente hablar de género. Sé que hay hombres y que hay hombres que les atraen otros hombres u hombres que sienten ser mujeres, pero en ambos casos son, esencialmete, hombres. También sé que hay mujeres y que hay mujeres que les atraen otras mujeres o mujeres que sienten ser hombres, pero, al igual que en el otro caso son, esencialmente, mujeres. También sé que hay hombres que pasaron a ser mujeres y mujeres que pasaron a ser hombres, no hay problemas con eso, son mujer u hombre en definitiva, lo que eligieron ser. Por lo que quitado del medio el tema sexual nos quedamos con que sólo hay 2 géneros, el femenino y el masculino.
Pues bien entonces, pretendo que debatamos sobre si queremos un Estado femenino o masculino, siendo que podríamos determinar que es necesario un Estado que una ambas visiones, al que llamaré, sólo convencionalmente, como Estado familiar.
¿Y por qué propongo este debate? Porque no se ha dado y, vaya torpeza humana, desde un principio hemos sido mujeres y hombres, no habiéndose propuesto este debate por la sencilla razón de que el hombre es el que ha decidido todo hasta ahora. ¿Es lógico continuar así?
Un Estado femenino puede tener características maternales, por ejemplo, o puede ser sensible, pasional, enérgico, con convicciones cerradas, respetuoso de la naturaleza y de ánimo pendular, como así también hormonal y longevo.
Un Estado masculino es de las muchas formas que hemos y estamos viendo, paternal, violento, protector, amenazante, competidor, enérgico, belicoso, juvenil, vital y también débil y enfermizo, cerebral y nada sensible.
Dejo entonces la pregunta para que comience el debate: ¿Quiere un Estado MADRE o un Estado PADRE?

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