No quiero ser pesimista, pero no hay dirigentes. Se pueden encontrar personas en altos cargos institucionales, administrativos, sociales, culturales y hasta económicos, pero no son dirigentes como tampoco diligentes. Para dirigir se debe tener un temple, una serie de valores y una necesidad de cambiar la realidad de aquello a lo cual impacta el accionar del dirigente, que no se encuentra en ninguna persona de las señaladas. Los responsables sólo llegan a ese porte, es decir que sólo responden ante los demás por las acciones que desarrollan, pero eso no es ni por asomo el trabajo, la tarea o la incumbencia de un dirigente. Un dirigente debe saber qué pasó, qué pasa y qué pasará, como así también debe saber qué se hizo, qué se hace y qué se hará para que ello se produzca, adelantarse a los hechos y las consecuencias que tendrán en las personas a las que dirige, empatizar con los dirigidos, sentir necesidad de ser parte de esos dirigidos, demostrar que aquello que impactará en sus dirig...