CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

NO SE TRATA DE TRUMP (DRUMPFT) SINO DE NOSOTROS.

Sólo 50 millones de personas han ejercido un derecho a elegir a un líder por 4 años en uno de los cientos de países que tiene el mundo y resulta que las 7 mil millones de personas restantes que hay en el planeta, tienen miedo.
No es muy inteligente.
No es razonable.
No es normal que así sea.
Algo está mal y no se trata de Donald Trump, sino de nosotros.
Hitler no mató 6 millones de judíos, sino que fueron los alemanes que lo eligieron, lo escucharon y le hicieron caso.
Claro que es más fácil echarle la culpa a una sola persona cuando uno se da cuenta de que ha cometido un acto irracional, por eso se la echaron a Hitler (y a unos pocos más), pero hay que asumir las responsabilidades en conjunto, máxime cuando actuamos de esa forma y ello no significa que Hitler no fuera culpable, sino que no fue el único.
Donald Trump puede decir y hacer lo que quiera, pero nada pasará si no actúan luego una serie de personas que lo escuchen y lo obedezcan. Así es que no me vengan conque el peligro es Trump, porque no les creo.
No quiero ser alguien que no piensa o no intelectualice la realidad. Si al mundo le pasa algo desagradable, no será culpa de Trump, sino de los americanos que le hagan caso.
Que ningún americano quiera hacerse el distraído ni intente hacer como que no tiene nada que ver.
Que Trump diga y piense lo que quiera, tiene todo el derecho del mundo a hacerlo, pero si ese pensamiento y su verbalización hacen de este mundo un lugar peor para vivir, será culpa de los americanos, no de Trump solamente.
Además y para que nadie se considere fuera de la responsabilidad que le corresponde, aún cuando los americanos hagan lo suficiente para que este mundo no sea el que nos merecemos, entonces será culpa del resto de los humanos el permitir que eso ocurra.
Tal como en alguna ocasión los americanos salieron a pelear contra el mal que Hitler y los alemanes que lo escucharon y le hicieron caso, querían imponer al mundo, o como cuando salieron y salen aún hoy a pelear en contra de quienes siguen intentando hacer de este mundo un mal lugar para vivir en libertad, armonía y paz, también tenemos el resto de los 7 mil millones de seres humanos, que no votamos a Trump, el mismo derecho de luchar para que éste no logre cambiar un bienestar que nos merecemos.
Que América (USA) lo entienda.
No es más que actuar tal como ellos lo han hecho hasta ahora y hacerlo por lo mismo que ellos lo hicieron, defendiéndonos de lo que ellos quieran cambiar que perjudique nuestras vidas y sin importarles nada del resto de nosotros.
En tanto la vida en la tierra mejore, no habrá problemas con nadie, pero si ello no ocurre, no será culpa de un solo hombre o un pequeño grupo de ellos, sino del resto que no hizo nada para evitarlo.
El mal no es culpa del diablo o de un grupo diabólico, sino de quienes hacen propias sus ideas y, también, de quienes no hacen nada para combatirlas.
Si tu vida va peor que antes, no es culpa de Obama, Trump o Hitler, sino tuya.
Sal y haz algo para cambiarla.

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