CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

Antes del Big-Bang. La prueba de que no hay Dios.

Partamos de ahí, desde antes del Big-Bang.
Si hay un Dios, allí debió estar y si no, estuvo después, entonces ¿cuándo?
Ahora bien, tenemos 2 opciones:
Opción 1: Sí estaba.
Opción 2: No estaba.
Si vamos por la Opción 1, entonces fue Dios quien hizo el Big-Bang.
¿Para qué si ya era Dios?
Bien, tenemos nuevamente 2 opciones:
Opción 1 de 1: Sí tenía necesidad de hacerlo.
Opción 2 de 1: No tenía necesidad de hacerlo.
Si vamos por la Opción 1 de 1, entonces Dios no es tal porque necesitaba algo, lo cual es contrario a sí mismo.
Si vamos por la Opción 2 de 1, entonces Dios tampoco es tal porque hacer algo sin necesitarlo no es un hecho divino, siendo ello contrario a sí mismo.
Vemos entonces que se agotó la Opción 1 inicial, ya que si estaba y se produjo el Big-Bang, ello sólo demuestra que no era Dios.
Retomemos ahora la Opción 2 inicial, aquella que nos dice que Dios no estaba antes del Big-Bang. Ello nos lleva entonces a dos nuevas opciones:
Opción 1 de 2: El Big-Bang se hizo sin necesidad de Dios y éste apareció a consecuencia del mismo y en el mismo instante.
Opción 2 de 2: El Big-Bang se hizo sin necesidad de Dios y éste apareció después de que éste se completara.
Si vamos por la Opción 1 de 2, entonces tenemos que Dios no es tal, en principio, porque algo se hizo sin necesitarlo y, además, porque si apareció producto de otra cosa, entonces no es Dios ya que necesitó de algo superior para aparecer, con lo que ello sólo demuestra que no es tal.
Si vamos por la Opción 2 de 2, entonces vemos que si bien apareció, lo hizo luego de que ocurrieran cosas que no necesitaban de su presencia, con lo cual se demuestra claramente que no es Dios.
Como nos quedamos sin opciones y en el análisis no encontramos la ratificación de la existencia de un Dios, es más que claro que no existe.

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