CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

Tu lucha

Hoy me puse a pensar
en lo difícil que es vivir
por lo mucho que hay
y lo poco que me dan.

Exagero en realidad
pero se lo que dirán
si hablo en soledad
porque quiero progresar.

Necesito unir mi voz
a la tuya y varios más,
es poco lo que pido,
déjame ser universal.

Sé que avanzaremos
y lo sé porque es verdad,
muchos de los pocos
se tendrán que avergonzar.

Para estar como están
los que tienen y no dan,
necesitan de otros muchos
que piden con pesar.

No es igual ser sincero
que comprar con el dinero,
unos buscan dignidad,
otros solo propiedad.

Da lo mismo ser primeros
que quedar al final
si todos miramos
sin cuidar el lugar.

No hay que hacer una fila
ni contar con llegar
porque no hay destino
si el camino es circular.

Que pocos tengan mucho
no habla de su bondad,
solo es resultado
de caminar en soledad.

Ajustemos las cabezas
para encontrar la verdad.
Repartir no da respuestas
alcanza con no defraudar.

Pero tampoco es sencillo
dejar de sospechar
que tener más de lo normal
no es sólo por trabajar.

Serviría la riqueza
si todos la tuvieran,
porque cuando es de pocos
se define como vileza,
ya que jactarse de ella
define al que no la tiene,
como esclavo de su torpeza
a sabiendas de su pobreza.

Sin embargo no existirían
ni una ni la otra
si el hombre buscara
sólo su grandeza.

Pero estamos enfrentados
a quedarnos sin certezas
por eso la riqueza
es otra vista de la pobreza.

No juntemos las manos,
los cuerpos ni las espadas.
No busquemos las grandezas,
solo alcanza con las miradas.

Es poco lo que te pido
pero por favor escucha,
aunque sé de tu entereza
no me dejes sin tu lucha.

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