Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2013

CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

Sobre el juicio y la justicia.

Me inclino por la definición más lógica, que es aquella que dice que "juicio" es la operación del entendimiento que consiste en comparar dos ideas para conocer y determinar sus relaciones. Interpreto que se comparan tantas ideas como hayan, se conozcan o se determinen para relacionarlas en función del entendimiento y no sólo dos ideas. ¿Por qué necesitamos de un juicio? Porque se plantean ideas diferentes sobre un mismo hecho. Como cada ser humano tiene una idea de cada cosa, se hace imposible que consigamos la constitución de una comunidad sin la autoridad que la misma le entrega a una institución para entender las relaciones entre todas las ideas. No puede haber juicio sin que antes no haya orden y el orden que forma una comunidad es el que formula justamente la misma comunidad, por lo tanto nunca el juicio puede abstraerse de ese orden, ni negarlo o cambiarlo, dado que si no estaríamos en presencia de un nuevo orden, lo que cambia a la comunidad. Quien no acepte este nue...