Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2012

CERTEZAS EN RUINAS

El arte de desconfiar de tu propia mente PRÓLOGO: La Trampa de Estar Seguro Usted sostiene este libro con la certeza de que sus manos son reales, de que el suelo bajo sus pies es firme y de que sus recuerdos son crónicas fieles del pasado. Permítame ser el primero en decirle: se equivoca. Lo que llamamos "realidad" no es más que una alucinación controlada, un borrador apresurado que nuestro cerebro edita en tiempo real para que podamos sobrevivir, no para que comprendamos la verdad. A lo largo de los años en Cerebro Diario , nos hemos dedicado a hurgar en las costuras de esa alucinación. Hemos descubierto que la memoria es una mentirosa profesional, que los sentidos son filtros defectuosos y que nuestra lógica es esclava de sesgos que ni siquiera sabemos que tenemos. Este libro no es una guía de autoayuda; es una demolición controlada. Al pasar estas páginas, verá cómo se evaporan las seguridades que le daban confort. No buscamos darle nuevas respuestas, sino dejarle con mejo...

Día 42. Cuarta Verdad.

Estabas en el tiempo de espera y estás esperando aún. Tienes poco más de lo necesario pero aún esperas. No sabes explicar por qué, pero aún buscas. No puedes evitarlo. Es para lo que estas hecho, para buscar. Instrumento. Simple y sencillo instrumento. Eso eres. Y pensar que a veces te creías importante, pero resultó ser que eres un instrumento. ¿De quién o para qué? Eso es lo que buscas. Respuestas. Por eso una religión, una fe, una organización, una política, un modo de pensar que defines como filosofía, un invento, la ciencia y hasta la aventura y las vacaciones. Todo es sólo búsqueda. Yo te lo confirmo. No sirves nada más que para buscar. Esa es tu única y exclusiva misión. Ya sabrás quién reclamará lo que encuentres. El tiempo ha llegado. Tu búsqueda terminará y pasarás a completar una segunda misión. Reproducir la energía de vida placentera. Ni siquiera te imaginas todo lo bueno que te ocurrirá. No esperes. Actúa ya. El tiempo llegó.

Día 41. La transmutación.

Imagen
LA TRANSMUTACIÓN DEBES HACERLA TÚ Para transmutar de lo asincrónico a lo sincrónico lo único que hay que hacer es hacerlo. Nadie te obliga a estar mal en el sistema, sólo lo harás si lo quieres. Si te hace daño o te lo inflige una manera de actuar, no tienes ninguna obligación de seguir actuando así, a no ser que lo quieras. De tí depende. Te sincronizas si quieres, sino cada vez vibrarás con menor frecuencia, hasta desaparecer. Un pensamiento crítico sobre lo que está mal en tí es el comienzo de una vibración mayor y si a eso le añades el pensar sobre cómo impacta esto en tu prójimo, la vibración aún será mayor. El paso siguiente es hacer un pequeño cambio en tí que cambie en algo lo malo tuyo. Ya vibrarás con otra frecuencia y tu prójimo también te devolverá una frecuencia distinta. Si no decías algo porque estabas necesitado de mantener tu realidad de un modo que te permitía seguir en el camino que elegiste y ahora ese camino no te resulta ventajoso para estar bien...